Descubriendo el sistema finlandés

 

Hyvää huomenta!!!

Desde que hemos empezado nuestras andanzas en Harjavalta, un pequeño pueblo de 7000 habitantes situado a unas dos horas al oeste de Helsinki, hemos podido comprobar que Finlandia es un país sinónimo de tranquilidad, confianza y equidad. Llegamos con la expectativa de descubrir el éxito de su sistema educativo y de por qué lleva ocupando los primeros puestos en diferentes rankings e indicadores internacionales en las últimas décadas.



El centro que nos acoge esta semana, Keskustan Koulu, es la única escuela del municipio y abarca desde la Educación Primaria hasta Bachillerato, que aquí tiene una duración de 3 años. Cada etapa cuenta con su propio edificio e instalaciones, y están situados uno junto al otro. Todos tienen espacios abiertos (que los alumnos han de aprovechar, ya que es obligatorio que salgan al exterior a menos que la temperatura sea inferior a -15ºC) y están dotados de zonas comunes con sofás, futbolines y, especialmente, una sala de estar destinada a la reuniones y relajación de los alumnos en sus 15 minutos de descanso entre clase y clase (aquí, hay 4 periodos lectivos al día de 75 minutos cada uno). Por cierto, con air fryer, televisión y juegos de mesa y frigorífico propio incluidos. Todo esto ya nos indica que uno de los objetivos primordiales es el bienestar del alumno.



Nuestras anfitrionas, Auli y Tuula, nos habían preparado un programa muy completo y específico para cada uno de nosotros, según nuestros intereses. Hasta el momento, Alicia ha podido asistir a clases de Historia y Estudios Sociales, con entrevistas con cada uno de los profesores sobre sus materias y metodología. Eva y Álvaro han podido comprobar cómo se enseñan los idiomas extranjeros, entrando a clases de Sueco e Inglés. Además de todo esto, hemos acudido a Matemáticas (no es fácil hacer integrales en finés) y Biología (el vídeo sobre macroevolución en este idioma tampoco fue sencillo de entender). De manera general, hemos percibido que las clases se inician con una breve explicación por parte del profesor, seguida de un tiempo de trabajo personal o en grupo, para finalizar con un juego a modo de repaso (no, el Kahoot no está pasado de moda)



Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es la libertad con la que se deja trabajar al alumnado, potenciando su autonomía y confiando en su responsabilidad. Los alumnos pueden moverse libremente por la clase (por ejemplo, no piden permiso para ir al baño) y se pueden emparejar con quien quieran y agruparse en mesas de varias personas. El profesor actúa como guía en su proceso de aprendizaje, moviéndose por el aula para constatar cómo van trabajando y ver si les puede orientar. Otras cosas que nos han llamado la atención es que los alumnos de la ESO dejan sus zapatos en el pasillo antes de entrar en la clase, así como el hecho de que depositan su teléfono móvil en una caja en la mesa del profesor al comienzo de la misma. Finalmente, también pueden beber todo tipo de refrescos a lo largo de la clase, algo impensable en nuestras aulas. Aunque pueda parecer extraño y difícil de creer, hemos comprobado que este método les funciona, y no son necesarias las constantes llamadas de atención por parte del profesor, como suele suceder en los institutos de nuestro país.



En Finlandia, todo el sistema educativo es gratuito, desde la primaria hasta la universidad. El comedor es gratis, los libros y cuadernos son gratis, las excursiones son gratis e incluso prestan un ordenador a cada alumno. Todo esto se traduce en un sistema más inclusivo e igualitario.



Por último, os dejamos una bonita foto del casco histórico de Rauma, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lugar que visitamos gracias al consejo de nuestras simpáticas compis finlandesas.



¡Estad atentos a nuestras próximas novedades! Moi, moi!😀

P.S...hemos descubierto que nuestra compañera Alicia es una gran fotógrafa:







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